La pregunta no es solamente qué pide el documento oficial para la Fase Intensiva del CTE agosto 2026. La pregunta importante es otra: ¿qué decisiones necesita tomar realmente nuestra escuela antes de comenzar el ciclo escolar?
No necesitas leer las Orientaciones de principio a fin para descubrir qué tienes que hacer. Aquí las convertimos en acciones, respuestas y acuerdos concretos para preparar el CTE 2026-2027.
La Fase Intensiva del Consejo Técnico Escolar se realizará del 24 al 28 de agosto de 2026, antes del inicio de clases del ciclo escolar 2026-2027.
Si quieres consultar directamente la fuente, aquí puedes revisar las Orientaciones oficiales para la Fase Intensiva del CTE 2026-2027 de la Secretaría de Educación Pública.
Y sí: seguramente ya tienes las Orientaciones oficiales.
Pero seamos honestos.
Una cosa es tener el documento y otra muy distinta saber qué hacer con él.
Por eso esta guía no pretende repetir lo que dice la SEP.
La idea es mucho más sencilla:
Tú lees qué pide cada actividad y aquí encuentras una propuesta concreta para realizarla, responderla y convertirla en un acuerdo de escuela.
Ese será el sello de esta guía.
Menos explicación. Más acción.
🎯 Antes de comenzar: ¿qué debería quedar listo al terminar la Fase Intensiva?
Si al terminar la semana el colectivo solamente tiene una carpeta llena de documentos, algo salió mal.
La escuela debería salir con decisiones concretas sobre:
- cómo funcionará su CTE;
- qué problemas educativos serán prioritarios;
- cómo fortalecerá su Comunidad de Aprendizaje;
- qué hará con la información de las consultas nacionales;
- qué necesita revisar de su Programa Analítico;
- y qué compromisos asumirá el colectivo durante el ciclo.
En otras palabras:
La Fase Intensiva no debería producir más papel. Debería producir dirección.
1. El sentido del CTE: primero revisemos cómo estamos trabajando
La primera actividad plantea analizar el funcionamiento del Consejo Técnico Escolar.
No hace falta complicarlo.
La pregunta real es:
¿Nuestro CTE nos ayuda a resolver problemas de la escuela o solamente nos ayuda a cumplir con reuniones?
Para responderla, hagan una revisión honesta.
Pregunta 1. ¿Qué funciona bien en nuestro CTE?
Respuesta sugerida:
Nuestro CTE ha permitido compartir experiencias, identificar necesidades de los estudiantes y construir algunos acuerdos colectivos. Sin embargo, necesitamos fortalecer la participación de todos, organizar mejor los tiempos y asegurar que los acuerdos pedagógicos tengan seguimiento.
Pregunta 2. ¿Qué no está funcionando como debería?
Respuesta sugerida:
En ocasiones los asuntos administrativos o externos ocupan demasiado tiempo y desplazan los temas pedagógicos. También existe el riesgo de que algunas decisiones sean tomadas por pocas personas y que los acuerdos no siempre tengan seguimiento.
Pregunta 3. ¿Qué necesitamos cambiar?
Respuesta sugerida:
Necesitamos convertir el CTE en un espacio donde el colectivo pueda analizar problemas reales, compartir saberes profesionales, discutir distintas perspectivas y tomar decisiones que después puedan revisarse con evidencias.
Precisamente por eso conviene revisar qué prácticas terminan debilitando una Comunidad Profesional de Aprendizaje y cuáles ayudan realmente a construirla.
🟨 ¿Qué acuerdo debería salir?
Durante el ciclo 2026-2027, el CTE priorizará los asuntos pedagógicos y reservará tiempo específico para analizar problemas de la escuela, tomar acuerdos y revisar posteriormente sus resultados. Los asuntos administrativos deberán resolverse de la manera más eficiente posible para evitar que desplacen la reflexión pedagógica.
Eso es mucho más útil que escribir simplemente: “fortaleceremos el CTE como Comunidad de Aprendizaje”.
2. El caso de la sesión que terminó haciendo otra cosa
Las Orientaciones presentan el caso de una sesión en la que el colectivo había acordado trabajar “Infancias y adolescencias trans y no binarias”.
Pero después apareció una conferencia indicada por supervisión.
Y posteriormente una revisión de permisos.
El resultado fue sencillo:
el tema que había elegido el colectivo no se trabajó.
Aquí no hay que escribir una reflexión de dos páginas.
La conclusión puede ser esta:
El problema no fue atender una indicación externa ni revisar documentos. El problema fue permitir que esos asuntos desplazaran completamente el propósito pedagógico que el propio colectivo había acordado.
¿Qué aprendemos de este caso?
Que un CTE puede tener una agenda muy bonita y, aun así, perder su propósito durante la sesión.
¿Qué proponemos hacer?
Antes de cada sesión:
- Definir los asuntos prioritarios.
- Determinar qué resultado se espera de cada asunto.
- Reservar el tiempo correspondiente.
- Diferenciar información, organización y deliberación.
- Registrar los acuerdos.
- Revisarlos posteriormente.
🟨 Acuerdo sugerido
Ningún asunto administrativo o informativo deberá desplazar automáticamente los temas pedagógicos previamente acordados por el colectivo. Cuando surja una actividad extraordinaria, se reorganizará la agenda procurando conservar el propósito central de la sesión.
3. Comunidad de Aprendizaje: no basta con decirlo
Aquí podemos ahorrarnos varias páginas de teoría.
Para saber si nuestro CTE funciona como una Comunidad de Aprendizaje, hagamos cinco preguntas:
| Pregunta | Si respondemos “sí”... |
|---|---|
| ¿Todos pueden opinar? | Hay participación democrática |
| ¿Podemos cuestionar una decisión? | Existe deliberación |
| ¿Compartimos experiencias profesionales? | Hay aprendizaje entre pares |
| ¿Las decisiones responden a nuestra realidad? | Existe autonomía profesional |
| ¿Revisamos si los acuerdos funcionaron? | Existe mejora continua |
Si varias respuestas son “no”, ahí está precisamente el trabajo del colectivo.
🟨 Acuerdo práctico
En cada sesión del CTE habrá un momento destinado a compartir experiencias docentes, analizar una problemática concreta, construir una decisión colectiva y establecer cómo se comprobará posteriormente si funcionó.
La participación del colectivo tampoco significa que todos hagan todo. Significa distribuir responsabilidades, reconocer saberes profesionales y evitar que las decisiones dependan siempre de las mismas personas. Sobre este punto ya hemos profundizado en el liderazgo distribuido dentro del CTE.
Así se empieza a construir una Comunidad de Aprendizaje.
No con discursos.
Con una forma diferente de trabajar.
4. Consulta sobre dispositivos digitales: no contestes desde el enojo
Uno de los asuntos que llegará durante esta Fase Intensiva es la consulta sobre el impacto de los dispositivos digitales en las infancias y las juventudes.
La SEP ha desarrollado este debate a partir de foros nacionales y regionales y ha solicitado la participación de docentes para conocer su experiencia.
Aquí nuestra recomendación es muy concreta:
No respondas pensando solamente en tu opinión sobre los celulares.
Responde desde lo que realmente ocurre en tu escuela.
Antes de contestar, el colectivo puede hacer una pequeña lista:
¿Qué estamos observando?
- ¿Los estudiantes utilizan celulares durante las clases?
- ¿Para qué los utilizan?
- ¿Qué problemas de convivencia han provocado?
- ¿Qué beneficios pedagógicos hemos observado?
- ¿Qué ocurre con las redes sociales?
- ¿Qué papel tienen las familias?
- ¿Qué saben los alumnos sobre privacidad y seguridad digital?
- ¿Cómo está apareciendo la inteligencia artificial?
- ¿Existen diferencias importantes entre edades?
La reflexión importante
Regular no es exactamente lo mismo que prohibir.
Y educar para utilizar responsablemente una tecnología tampoco significa permitir cualquier uso. Este debate ya lo hemos abordado desde otra perspectiva al analizar si la escuela debe regular los celulares o educar para la libertad.
La escuela necesita encontrar ese punto de equilibrio.
🟨 Producto que debería quedar
No necesitan elaborar un documento enorme.
Basta con una conclusión colectiva:
“En nuestra escuela, los principales beneficios, problemas y riesgos asociados al uso de dispositivos digitales son…”
Y después:
“Consideramos que una política adecuada debería…”
Eso permitirá que la participación docente tenga como punto de partida la realidad y no solamente una postura personal.
5. Consulta sobre la desaparición de la USICAMM: aquí sí conviene participar
Otro de los asuntos importantes de esta Fase Intensiva es el Cuestionario Diagnóstico relacionado con el Compromiso Presidencial número 27: “Desaparece la USICAMM. Nuevo sistema de contratación y promoción de maestros”.
De acuerdo con la información proporcionada en las Orientaciones, el cuestionario estará disponible a partir del 26 de agosto de 2026 y contempla 10 preguntas.
Aquí la recomendación de jorgeinnova sería muy sencilla:
No contestes pensando en lo que debería decir un sindicato, un director, un supervisor o cualquier otra persona.
Contesta desde tu experiencia.
Antes de responder, piensa:
- ¿Qué funcionó del sistema anterior?
- ¿Qué problemas encontraste?
- ¿Qué debería cambiar?
- ¿Cómo debería garantizarse la transparencia?
- ¿Cómo debería reconocerse la experiencia?
- ¿Cómo debería funcionar la promoción?
- ¿Cómo evitar favoritismos?
- ¿Cómo debería garantizarse igualdad de oportunidades?
- ¿Qué tendría que hacer diferente el nuevo sistema?
🟨 La pregunta que realmente importa
Si mañana desapareciera la USICAMM, ¿qué características tendría que tener el nuevo sistema para que el magisterio realmente sintiera que existe mayor certeza, transparencia y justicia?
Esa es la reflexión que vale la pena llevar a la consulta.
6. Codiseño del Programa Analítico: aquí sí hay trabajo concreto
Llegamos a una de las partes más importantes.
Y también a una de las que más fácilmente puede convertirse en burocracia.
Por eso vamos directo al trabajo.
Primer paso: leer la realidad
No comiencen escribiendo el Programa Analítico.
Comiencen preguntando:
¿Qué está pasando realmente en nuestra escuela?
Para responder esa pregunta necesitamos mirar el contexto escolar como algo más que una descripción del lugar donde está ubicada la escuela. El contexto influye en lo que ocurre dentro del aula, en las relaciones, en las oportunidades de aprendizaje y en las decisiones curriculares.
Cada docente puede proponer tres situaciones que considera importantes.
Después el colectivo las agrupa.
Por ejemplo:
- dificultades de lectura;
- problemas de convivencia;
- ausentismo;
- rezago;
- poca participación familiar;
- dificultades matemáticas;
- uso problemático de dispositivos;
- problemas ambientales;
- situaciones de violencia;
- falta de vínculo con la comunidad.
Después viene la pregunta decisiva:
¿Cuáles de estos problemas realmente podemos atender desde la escuela?
Seleccionen los prioritarios.
No intenten resolver todo.
Segundo paso: relacionar la realidad con el currículo
Ahora sí revisen los Programas Sintéticos.
La pregunta ya no es:
“¿Qué contenido toca?”
La pregunta es:
¿Qué contenidos y PDA pueden ayudarnos a comprender o atender las situaciones que identificamos?
Esa diferencia es fundamental.
Porque el contexto no debe convertirse en un adorno del Programa Analítico.
Debe influir en las decisiones curriculares.
Tercer paso: revisar el Programa Analítico anterior
Aquí no hagan otro desde cero por costumbre.
Primero revisen:
- ¿Qué funcionó?
- ¿Qué no funcionó?
- ¿Qué contenidos contextualizamos realmente?
- ¿Qué saberes comunitarios recuperamos?
- ¿Qué relación hubo entre Programa Analítico y planeación?
- ¿Qué relación hubo con los Libros de Texto Gratuitos?
- ¿Qué impacto tuvo todo esto en los estudiantes?
Y aquí aparece una pregunta que vale oro:
¿Nuestro Programa Analítico cambió realmente nuestra forma de enseñar o solamente cambió la forma de presentar nuestros documentos?
Si la respuesta incomoda, mejor.
Para eso sirve el CTE.
7. ¿Qué debería quedar listo del codiseño?
Al terminar esta parte, el colectivo debería tener:
1. Una lectura actualizada de su realidad.
2. Dos o tres problemáticas prioritarias.
3. Los contenidos y PDA que pueden relacionarse con ellas.
4. Algunas decisiones de contextualización.
5. Una ruta para actualizar o fortalecer el Programa Analítico.
No necesitan salir con un documento gigantesco.
Necesitan salir sabiendo qué van a modificar y por qué.
8. El acuerdo más importante de toda la Fase Intensiva
Si tuviéramos que reducir todas las Orientaciones a un solo acuerdo, propondríamos este:
“Durante el ciclo escolar 2026-2027, nuestro CTE será un espacio para analizar problemas reales de nuestra escuela, compartir saberes profesionales, tomar decisiones colectivas y revisar sus resultados. Los temas que abordemos deberán estar relacionados con las necesidades de nuestros estudiantes, la realidad de nuestra comunidad y la mejora de nuestras prácticas.”
Ese acuerdo sí puede cambiar la manera de trabajar.
Porque no dice simplemente:
“seremos una Comunidad de Aprendizaje”.
Dice cómo vamos a intentar serlo.
9. La hoja que recomendamos llevar al CTE
Si quieres llegar a la Fase Intensiva con el trabajo adelantado, puedes llevar esta estructura:
| Al terminar la actividad | Nuestra respuesta |
|---|---|
| ¿Qué problema identificamos? | ____________________________ |
| ¿Qué evidencia tenemos? | ____________________________ |
| ¿Por qué consideramos que es prioritario? | ____________________________ |
| ¿Qué podemos hacer como colectivo? | ____________________________ |
| ¿Qué acuerdo tomamos? | ____________________________ |
| ¿Quién dará seguimiento? | ____________________________ |
| ¿Qué evidencia revisaremos? | ____________________________ |
| ¿Cuándo revisaremos el avance? | ____________________________ |
Esto convierte una reflexión en una decisión.
Y esa es justamente la diferencia.
10. ¿Qué NO debería pasar en la Fase Intensiva?
Hay cinco señales de alerta:
❌ Salir con muchos acuerdos y ninguna prioridad.
❌ Dedicar horas a asuntos administrativos y dejar lo pedagógico para “después”.
❌ Elaborar un Programa Analítico que podría pertenecer a cualquier escuela.
❌ Contestar las consultas nacionales simplemente para cumplir.
❌ Hablar de autonomía profesional mientras las decisiones ya están tomadas.
Si ocurre alguna de estas situaciones, vale la pena detenerse y preguntarse:
¿Estamos haciendo CTE o solamente estamos cumpliendo con el CTE?
11. ¿Y qué debería pasar?
Al terminar la Fase Intensiva, una escuela debería poder responder claramente:
¿Qué problema educativo vamos a priorizar?
¿Qué vamos a hacer diferente?
¿Qué decisión tomó el colectivo?
¿Cómo vamos a saber si funcionó?
¿Cuándo vamos a revisar los resultados?
Si pueden responder esas cinco preguntas, ya tienen algo mucho más valioso que una carpeta llena de evidencias:
tienen una ruta de trabajo.
🎯 En resumen: esto es lo que realmente tienes que hacer
No necesitas memorizar las Orientaciones.
Necesitas convertirlas en decisiones.
Para el CTE:
Revisar cómo funciona → detectar inercias → acordar cambios.
Para la Comunidad de Aprendizaje:
Escuchar → deliberar → decidir → revisar.
Para la consulta de dispositivos:
Observar la realidad → identificar problemas y beneficios → participar con evidencia.
Para el nuevo sistema docente:
Recordar la experiencia → identificar lo que debe cambiar → responder con libertad y responsabilidad.
Para el Programa Analítico:
Leer la realidad → contextualizar → reorganizar → llevarlo a la práctica.
🧭 La verdadera pregunta para agosto
Las Orientaciones oficiales ofrecen el punto de partida.
Pero cada escuela tiene que hacer el trabajo importante: convertirlas en decisiones propias.
Por eso, si eres docente, director o supervisor, quizá la pregunta que deberías llevar a la Fase Intensiva no sea:
“¿Qué nos pide la SEP?”
Sino:
“¿Qué necesita realmente nuestra escuela y qué estamos dispuestos a cambiar para atenderlo?”
Porque ahí comienza la autonomía profesional.
Ahí comienza una Comunidad de Aprendizaje.
Y, sobre todo, ahí comienza un CTE que sirve para algo más que llenar una agenda.
📌 Y esto apenas es la primera parte
En la segunda parte iremos directamente a lo que normalmente más preocupa al colectivo:
cómo aterrizar el Programa Analítico, qué revisar del codiseño, cómo relacionarlo con la planeación y los Libros de Texto Gratuitos, cómo establecer prioridades para el ciclo y qué productos concretos conviene llevar listos al CTE.
Porque una cosa es leer las Orientaciones.
Y otra muy diferente es llegar al CTE sabiendo exactamente qué hacer.
Eso es lo que vamos a construir aquí en jorgeinnova.
En la primera parte de esta guía dejamos algo claro: el CTE no debería convertirse en una reunión donde todos escuchan, alguien toma notas y al final se firma un acuerdo que nadie vuelve a revisar.
En esta segunda parte viene probablemente el trabajo más importante de la Fase Intensiva: leer la realidad de la escuela, decidir qué merece nuestra atención, contextualizar el currículo, avanzar en el Programa Analítico y definir qué problemas sí vamos a intentar transformar.
Y aquí conviene hacer una precisión: leer la realidad no significa llenar otra tabla. Significa dejar de trabajar con suposiciones y comenzar a tomar decisiones con base en lo que realmente está ocurriendo con nuestros estudiantes, nuestras familias, nuestra comunidad y nuestras propias prácticas.
12. Lectura de la realidad: antes de decidir qué hacer, hay que mirar lo que realmente está pasando
La lectura de la realidad no es un diagnóstico para cumplir. Es la información que permitirá decidir qué enseñar, qué transformar y qué dejar de hacer.
Este punto puede parecer sencillo, pero cambia por completo la manera de trabajar la Fase Intensiva.
Una escuela puede saber que tiene problemas de asistencia, bajo desempeño, conflictos entre estudiantes, poca participación familiar o dificultades para implementar el currículo. Pero saber que existe un problema no significa todavía comprenderlo.
La lectura crítica de la realidad exige hacer preguntas incómodas: ¿por qué está ocurriendo?, ¿desde cuándo?, ¿a quién afecta?, ¿qué datos tenemos?, ¿qué estamos suponiendo?, ¿qué parte del problema sí podemos transformar desde la escuela?
La escuela tampoco puede analizar sus problemas como si existieran al margen de la sociedad. Como hemos planteado anteriormente, la escuela nunca ha estado aislada de la sociedad.
Y hay algo todavía más importante: también debemos mirar nuestras propias prácticas.
Si nuestros estudiantes no aprenden como esperamos, no basta con decir que "no estudian", "no tienen apoyo en casa" o "vienen con muchas carencias". Es necesario preguntarnos qué estamos haciendo nosotros, qué está funcionando y qué necesitamos modificar.
¿Qué deben hacer realmente en la escuela?
No intenten analizar todo. Sería imposible y, además, poco útil.
Recuperen la información que ya tienen del ciclo anterior y actualícenla con aquello que haya cambiado.
El colectivo puede organizarse en equipos y trabajar cinco grandes ámbitos:
- Estudiantes: intereses, formas de aprender, lenguas, actividades, hábitos de lectura, uso de redes sociales, videojuegos, televisión, plataformas digitales y otras experiencias fuera de la escuela.
- Aula y escuela: conflictos, asistencia, participación, convivencia, indisciplina, desinterés, acoso, rezago y dificultades de aprendizaje.
- Familias: condiciones que favorecen o dificultan la comunicación, acompañamiento y participación.
- Comunidad: cultura, tradiciones, lenguas, actividades económicas, saberes, historia y características territoriales.
- Contexto social: situaciones económicas, ambientales, de seguridad, violencia, consumo de sustancias, escasez de agua u otras condiciones que impacten la vida escolar.
La clave para no perderse:
No hagan una lista interminable de problemas. Pregúntense cuál de ellos está afectando realmente el aprendizaje y cuál puede convertirse en una oportunidad para enseñar.
La pregunta que ayuda a ordenar todo
Después de reunir la información, el colectivo debería responder solamente tres preguntas:
- ¿Qué situación es realmente importante para nuestros estudiantes en este momento?
- ¿Cuál de esas situaciones puede aprovecharse para organizar la enseñanza?
- ¿Cuál está afectando directamente el aprendizaje y requiere una acción colectiva de la escuela?
Con esas tres preguntas se empieza a separar algo que suele confundirse: lo que puede entrar al Programa Analítico y lo que debe atenderse mediante el Programa de Mejora Continua.
| Si la situación... | Entonces... |
|---|---|
| Puede convertirse en una oportunidad de aprendizaje. | Puede recuperarse en el Programa Analítico. |
| Está afectando el aprendizaje y requiere acciones de toda la escuela. | Debe analizarse en el Programa de Mejora Continua. |
| Es importante pero la escuela no puede intervenir directamente. | Se reconoce, pero no debe convertirse automáticamente en una meta escolar. |
13. El error que debemos evitar: confundir "lo normal" con "lo correcto"
Aquí aparece uno de los desafíos más interesantes de esta Fase Intensiva.
La lectura crítica de la realidad obliga a cuestionar situaciones que hemos terminado aceptando simplemente porque "siempre se ha hecho así".
Por ejemplo, una práctica disciplinaria puede parecer normal porque generaciones anteriores fueron educadas de esa manera. Pero que una práctica sea habitual no significa que sea justa, adecuada o formativa.
Lo mismo puede ocurrir con la forma de evaluar, organizar los grupos, comunicarnos con las familias, atender el rezago o interpretar el comportamiento de determinados estudiantes.
Una buena pregunta para el CTE es: "¿Esto funciona porque realmente es una buena práctica o porque nos acostumbramos a hacerlo?"
También conviene preguntarse:
- ¿A quién beneficia esta práctica?
- ¿A quién puede estar perjudicando?
- ¿Qué prejuicio puede existir detrás de nuestra interpretación?
- ¿Estamos tomando una decisión con datos o con opiniones?
- ¿Qué otra explicación podría existir?
14. No todo está mal: una escuela también debe reconocer sus fortalezas
Aquí aparece otro riesgo: hacer una lectura de la realidad que solamente encuentre problemas.
Si el colectivo termina la sesión con veinte problemas y la sensación de que "todo está mal", probablemente no hizo una lectura crítica; hizo un inventario de preocupaciones.
Leer la realidad también significa reconocer capacidades, recursos, experiencias y personas que ya están haciendo cosas valiosas.
Una escuela que tiene dificultades de asistencia puede tener docentes con buenas estrategias de seguimiento. Una escuela con problemas de convivencia puede tener estudiantes capaces de mediar conflictos. Una comunidad con pocos recursos materiales puede poseer conocimientos, tradiciones y experiencias que pueden enriquecer el aprendizaje.
Por eso, el objetivo no es salir de la Fase Intensiva diciendo "tenemos muchos problemas", sino "sabemos qué necesitamos transformar y también con qué contamos para comenzar".
La estrella de mar: una reflexión que sí sirve para el CTE
La conocida historia de la estrella de mar puede parecer sencilla, pero contiene una idea poderosa para el trabajo escolar.
La estrella de mar
Una niña caminaba por una playa después de una tormenta. Miles de estrellas de mar habían quedado varadas. Mientras una persona le decía que no podía salvarlas a todas, ella tomó una más, la lanzó al mar y respondió: "Para esta, sí marqué la diferencia".
La lección para una escuela no es conformarse con hacer pequeñas cosas. Es otra: una comunidad educativa necesita saber qué puede transformar realmente y concentrar ahí su esfuerzo.
Por eso, ante las preguntas propuestas, una respuesta colectiva podría ser:
- ¿Qué problemáticas pueden pasar inadvertidas? Las que hemos normalizado, las que atribuimos automáticamente al estudiante o a la familia y aquellas que no hemos querido revisar desde nuestras propias prácticas.
- ¿Qué situaciones dejamos de atender porque creemos que no corresponden a la escuela? Algunas condiciones familiares, emocionales, sociales o comunitarias que, aunque no sean responsabilidad exclusiva de la escuela, sí afectan directamente la posibilidad de aprender.
- ¿Cómo limitan estas omisiones la función formativa? Cuando dejamos de mirar las condiciones reales de nuestros estudiantes, corremos el riesgo de enseñar un currículo desconectado de sus vidas.
- ¿Qué podemos hacer? Escuchar más, preguntar antes de concluir, utilizar datos, incorporar diferentes voces y revisar críticamente nuestras propias decisiones.
Acuerdo práctico: cada problemática importante deberá acompañarse de al menos un dato, una evidencia o una experiencia concreta que permita comprobar que realmente existe.
15. Contextualización: aquí es donde el currículo deja de ser un documento y empieza a parecerse a nuestra escuela
Una vez realizada la lectura de la realidad, viene el segundo plano del codiseño: la contextualización.
Dicho de manera sencilla: no se trata de cambiar el currículo porque sí, sino de encontrar dónde y cómo ese currículo puede dialogar con la realidad de nuestros estudiantes.
Aquí es donde muchos colectivos pueden caer en otro extremo: buscar a la fuerza una relación entre cualquier problema y cualquier Contenido.
Contextualizar no significa inventar una relación. Significa encontrar una relación pedagógicamente válida entre el currículo y la realidad.
¿Qué debe hacer el colectivo?
- Recuperar una situación significativa identificada en la lectura de la realidad.
- Revisar el Programa Sintético correspondiente.
- Localizar Contenidos y PDA que realmente puedan relacionarse con esa situación.
- Identificar los Ejes Articuladores pertinentes.
- Explicar por qué existe esa relación.
- Decidir cómo esa relación puede convertirse en una experiencia de aprendizaje.
Si no pueden explicar con claridad por qué un Contenido se relaciona con la situación elegida, probablemente la relación está siendo forzada.
16. Un ejemplo práctico: "Primer día de clases"
El ejemplo de la llegada de estudiantes a primer grado es útil porque permite comprender el procedimiento sin convertirlo en una receta.
La pregunta no es solamente "¿qué contenido puedo meter aquí?". La pregunta correcta es:
¿Qué aprendizaje puede construirse a partir de una situación que realmente está viviendo el estudiante?
Si la llegada a una nueva escuela genera miedo, inseguridad o preocupación, el colectivo puede explorar cómo esa experiencia se relaciona con la inclusión, la convivencia, la vida saludable, la identidad, las relaciones con otros o determinados Contenidos y PDA.
La intención no es responder mecánicamente las preguntas del documento oficial, sino aprender a realizar ese razonamiento con las situaciones reales de nuestra escuela.
La regla de oro para integrar el currículo
No todo tiene que relacionarse con todo.
Si una situación permite trabajar determinados Contenidos y PDA, perfecto. Si no existe una relación clara, no hay que inventarla para llenar una tabla.
La integración curricular debe enriquecer el aprendizaje, no convertirse en una colección de conexiones artificiales.
17. ¿Y si el Programa Sintético no contempla algo que nuestros estudiantes necesitan?
Aquí aparece una de las posibilidades más interesantes del codiseño.
El colectivo puede preguntarse si existe alguna situación relevante del contexto, algún interés de los estudiantes o algún problema comunitario que no encuentre una correspondencia suficiente en los Contenidos y PDA.
Si la respuesta es sí, entonces puede analizarse la necesidad de incorporar contenidos contextualizados y formular PDA coherentes con ellos.
Pero atención: codiseñar no significa ignorar los Programas Sintéticos. Significa contextualizar y enriquecer el currículo desde las necesidades reales del territorio.
18. Tercer plano: formular el Programa Analítico sin convertirlo en una camisa de fuerza
Una vez que el colectivo sabe qué situaciones quiere aprovechar y con qué Contenidos y PDA puede trabajar, llega el momento de organizar la enseñanza.
El Programa Analítico no tiene que seguir necesariamente el orden en que aparecen los Contenidos en el Programa Sintético.
Si todavía existen dudas sobre qué significa realmente contextualizar y codiseñar el currículo, conviene revisar nuestro análisis sobre el Programa Analítico en la Nueva Escuela Mexicana.
El conocimiento profesional del docente permite decidir qué abordar primero, qué relacionar, cuánto tiempo dedicar y cuándo regresar sobre determinados aprendizajes.
Para decidir la secuencia, respondan estas tres preguntas
- ¿Con qué debemos comenzar? Con aquello que sea pertinente para las condiciones y necesidades iniciales de nuestros estudiantes.
- ¿Por qué debe ir primero? Porque existe una razón pedagógica, no simplemente porque aparece primero en el documento.
- ¿Cuánto tiempo necesitamos? El necesario para que el aprendizaje se construya, no el que dicte una distribución rígida.
La temporalidad puede ser semanal, mensual, trimestral, semestral o extenderse durante buena parte del ciclo. La pregunta debe ser qué resulta pedagógicamente pertinente, no qué formato se ve más ordenado.
19. El Programa Analítico debe poder cambiar
Este punto merece especial atención.
El Programa Analítico se construye al inicio del ciclo escolar, pero eso no significa que deba permanecer intacto durante todo el año.
Si después de varias semanas descubrimos que nuestros estudiantes no responden como esperábamos, que surgió una nueva situación comunitaria o que determinada estrategia no está funcionando, tenemos información nueva para tomar decisiones.
Por eso, la evaluación formativa, la observación cotidiana y la reflexión docente no son actividades separadas del codiseño. Son parte de él.
El mejor Programa Analítico no es el que queda perfecto en agosto. Es el que permite tomar mejores decisiones cuando comienza a convivir con estudiantes reales.
20. Del diagnóstico al Proceso de Mejora Continua: ahora sí hay que elegir
Después de leer la realidad, no podemos llevar todos los problemas al Programa de Mejora Continua.
Si todo es prioridad, nada es realmente prioridad.
El colectivo debe elegir una o dos problemáticas que tengan un impacto significativo en los aprendizajes y que requieran una respuesta colectiva.
¿Qué problemas deberían tener mayor peso?
- Los que afectan directamente los aprendizajes.
- Los que involucran a una parte importante del alumnado.
- Los que pueden relacionarse con prácticas docentes o directivas susceptibles de transformación.
- Los que requieren coordinación entre diferentes integrantes de la comunidad escolar.
- Los que pueden ser atendidos mediante objetivos, metas y acciones concretas.
Y aquí conviene detenerse: no todo problema social puede convertirse en una meta escolar.
La pobreza, la inseguridad, la violencia comunitaria o las condiciones económicas de las familias pueden influir profundamente en la escuela, pero el colectivo debe distinguir entre reconocer una condición y atribuirse la responsabilidad de resolverla completamente.
21. El caso de la secundaria vespertina: cuando las explicaciones rápidas pueden equivocarnos
El caso presentado en las Orientaciones es particularmente importante porque muestra un problema que parece tener una explicación sencilla: la matrícula está disminuyendo.
El colectivo identifica varias posibles causas: disminución de la natalidad, preferencia de las familias por el turno matutino, crecimiento de escuelas particulares y poca importancia que algunas familias otorgan a la asistencia.
Pero aquí es donde debe aparecer el pensamiento crítico.
¿Realmente tenemos evidencia suficiente para afirmar que esas son las causas?
La respuesta responsable sería: todavía no necesariamente.
Precisamente por eso resulta tan importante analizar cada escuela desde sus propias condiciones y no asumir que una solución general funcionará de la misma manera en todos los contextos.
El colectivo necesita revisar datos de matrícula de varios años, asistencia, movilidad de estudiantes, preferencias familiares, oferta educativa de la zona, distancias, condiciones de seguridad, horarios laborales de las familias y cualquier otro elemento que permita comprender el fenómeno.
¿Puede la escuela hacer algo?
Sí, pero solamente después de distinguir lo que puede transformar de aquello que está fuera de su control.
| Factor | ¿Qué puede hacer la escuela? |
|---|---|
| Disminución de la natalidad | Reconocerla como contexto, pero no plantearla como algo que la escuela puede solucionar. |
| Preferencia por el turno matutino | Investigar las razones y revisar qué aspectos del servicio sí pueden mejorarse. |
| Inasistencia prolongada | Dar seguimiento, contactar a las familias y analizar las causas de la ausencia. |
| Percepción negativa de la escuela | Investigar cómo perciben el servicio estudiantes y familias y qué puede mejorarse. |
La gran enseñanza del caso es esta: antes de buscar soluciones, hay que mejorar la explicación del problema.
22. ¿Qué debe salir de esta parte de la Fase Intensiva?
Aquí es donde conviene traducir todo el discurso anterior a productos concretos.
Al terminar este trabajo, la escuela debería tener al menos:
- Una lectura actualizada de su realidad.
- Una lista breve de situaciones relevantes.
- Una distinción entre situaciones aprovechables para el Programa Analítico y problemas que requieren Mejora Continua.
- Una o dos problemáticas prioritarias para profundizar.
- Información que todavía falta reunir.
- Responsables para recopilar y sistematizar esa información.
- Acuerdos para realizar el diagnóstico de aprendizajes.
- Una ruta inicial para avanzar en el Programa Analítico.
23. Comité de Planeación y Evaluación: no significa que ellos hagan todo
Las Orientaciones recuerdan que durante la Fase Intensiva debe nombrarse o ratificarse al Comité de Planeación y Evaluación, responsable de coordinar las actividades de las cinco fases del Proceso de Mejora Continua.
Pero hay una diferencia importante:
El Comité coordina y organiza; el colectivo docente genera la información y participa en las decisiones.
Por eso, una mala práctica sería entregar todo el trabajo al comité y esperar que después presente "el diagnóstico de la escuela".
La información debe construirse colectivamente. El comité puede sistematizarla, ordenarla y presentarla para facilitar la toma de decisiones.
24. Organización del inicio del ciclo escolar: menos improvisación, más intención
Después de toda esta reflexión llega algo mucho más concreto: ¿qué vamos a hacer cuando lleguen los estudiantes?
La escuela debe dejar organizadas las actividades esenciales de las primeras semanas.
Diagnóstico de aprendizajes
El diagnóstico no debería utilizarse simplemente para etiquetar estudiantes como "bajos", "regulares" o "avanzados".
Su función debe ser ayudar al docente a saber desde dónde comenzar.
Por ello, conviene acordar qué información necesita la escuela, cómo se obtendrá y cómo se utilizará posteriormente para ajustar la enseñanza.
Bienvenida e integración
Las primeras semanas también son una oportunidad para conocer a los estudiantes más allá de una lista de nombres.
Pueden recuperarse intereses, habilidades, pasatiempos, expectativas, actividades cotidianas y formas en que prefieren aprender.
No es tiempo perdido: es información para enseñar mejor.
Reunión con las familias
La comunicación inicial con madres, padres y tutores debería servir para establecer una relación de corresponsabilidad, no solamente para entregar información administrativa.
La pregunta de fondo es: ¿cómo podemos trabajar juntos para favorecer el aprendizaje y bienestar de los estudiantes?
25. El 7 de septiembre: la Jornada "Te escucho, te comprendo, te protejo"
Hay una fecha que debe quedar desde ahora en la organización escolar: 7 de septiembre de 2026.
Ese día se realizará la segunda edición de la Jornada de concientización sobre la gravedad del abuso sexual y el maltrato infantil: "Te escucho, te comprendo, te protejo".
La Fase Intensiva es un buen momento para no dejar esta actividad para el último momento.
El colectivo debe revisar el Anexo 2, seleccionar las actividades pertinentes y adaptarlas al contexto y características de sus estudiantes.
La recomendación práctica: no esperen al 7 de septiembre para descubrir qué van a hacer. Dejen desde la Fase Intensiva responsables, actividades, materiales y organización básica.
26. Sistematizar una experiencia: convertir lo que hacemos en conocimiento
Finalmente, los colectivos que decidan participar en la Sistematización de una Experiencia Escolar en Comunidad de Aprendizaje tienen una oportunidad interesante: convertir una experiencia de la escuela en conocimiento compartido.
La fecha límite para registrar al colectivo escolar es el 11 de septiembre de 2026.
Sistematizar no significa escribir una historia bonita de la escuela. Significa reconstruir una experiencia, identificar qué ocurrió, qué decisiones se tomaron, qué aprendió el colectivo, qué dificultades aparecieron y qué podría hacerse mejor.
27. La lista definitiva: esto es lo que debería quedar acordado
Si después de leer toda esta parte todavía se preguntan "¿y qué tenemos que llevarnos de aquí?", esta es la respuesta.
| Tema | Acuerdo que debería salir |
|---|---|
| Lectura de la realidad | Qué sabemos, qué necesitamos investigar y qué situaciones son realmente relevantes. |
| Programa Analítico | Qué situaciones del contexto se aprovecharán para contextualizar los Contenidos y PDA. |
| Mejora Continua | Una o dos problemáticas prioritarias y qué información falta para comprenderlas. |
| Diagnóstico | Cómo se conocerán los aprendizajes iniciales de los estudiantes y cómo se utilizarán los resultados. |
| Inicio de clases | Actividades de bienvenida, integración y comunicación con las familias. |
| 7 de septiembre | Responsables y actividades para la Jornada "Te escucho, te comprendo, te protejo". |
| Comité de Planeación y Evaluación | Nombramiento o ratificación y distribución clara de responsabilidades. |
| Comunidad de Aprendizaje | Cómo se evitará que el CTE vuelva a convertirse en una reunión de información y trámites. |
28. La pregunta que debería cerrar esta parte de la Fase Intensiva
Después de revisar la realidad, el currículo, el Programa Analítico y la Mejora Continua, quizá la pregunta más importante no sea "¿qué nos falta hacer?", sino otra:
¿Qué vamos a hacer diferente este ciclo porque ahora entendemos mejor nuestra realidad?
Si la respuesta del colectivo es simplemente "hacer el Programa Analítico", "llenar el diagnóstico" o "elaborar el Programa de Mejora Continua", todavía no hemos llegado al fondo.
El verdadero resultado de esta Fase Intensiva debería ser mucho más sencillo y, al mismo tiempo, mucho más difícil:
entender mejor a nuestros estudiantes, reconocer qué está obstaculizando sus aprendizajes, decidir qué sí podemos transformar y organizar el trabajo docente alrededor de esas decisiones.
Eso convierte al CTE en algo más que una reunión.
Lo convierte en un espacio donde los maestros pueden pensar juntos, discutir sus prácticas, aprender unos de otros y tomar decisiones que realmente tengan consecuencias en la escuela.
En pocas palabras: no se trata de terminar la Fase Intensiva con más documentos. Se trata de terminarla con mejores decisiones.
Y esa diferencia, aunque parezca pequeña, puede determinar si el CTE del ciclo escolar 2026-2027 será otra reunión que se cumple o una verdadera Comunidad de Aprendizaje.
Porque al final, el desafío no es llenar el Programa Analítico. El desafío es conseguir que lo que escribimos en él tenga sentido cuando llegue el momento de entrar al salón de clases.
💬 ¿Qué opinas?
Después de revisar esta guía para la Fase Intensiva del CTE, ¿qué acuerdo consideras más importante para que tu Consejo Técnico deje de ser un espacio de trámites y se convierta realmente en una Comunidad de Aprendizaje?
🗣️ Cuéntanos qué cambiarías en tu CTE y qué debería salir de la Fase Intensiva para que el trabajo del ciclo escolar 2026-2027 realmente tenga sentido. 👇
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