Entre la promesa institucional de la Nueva Escuela Mexicana y las condiciones reales en las que el magisterio intenta construir comunidad
Entre documentos normativos, sesiones intensivas y acuerdos de colectivo, el taller propone una comunidad que en el papel se idealiza, pero que en la escuela se construye —o se tensiona— todos los días.
El Taller Intensivo para el personal docente no ocurre en el vacío ni se vive igual en todas las escuelas.
Mientras los documentos hablan de ser y hacer en comunidad de aprendizaje, en los colectivos docentes la experiencia es otra: tiempos apretados, acuerdos forzados, participación desigual y una idea de comunidad que muchas veces se da por sentada, pero pocas veces se construye de verdad.
Este texto no resume la normativa. La pone frente a la escuela real y analiza qué sucede cuando el discurso institucional baja al aula, al consejo técnico y a la práctica cotidiana del magisterio.
La reflexión parte de la Carpeta para la reflexión del Taller Intensivo para el personal docente, publicada por la SEP, no para resumirla, sino para analizar qué ocurre cuando estas orientaciones llegan al consejo técnico, al aula y a la práctica cotidiana del magisterio.
Cuando la comunidad se decreta en el Taller Intensivo… pero no siempre se construye en la escuela real
El Taller Intensivo para el personal docente “Ser y hacer en comunidad de aprendizaje” no llega a escuelas vacías ni a colectivos ajenos a las problemáticas de su comunidad. Llega a contextos concretos, con historias compartidas, inercias acumuladas, tensiones no resueltas y, también, con esfuerzos auténticos por mejorar la práctica educativa.
Llega, además, con una promesa ambiciosa: que en dos días maestras y maestros analicen críticamente su práctica, problematicen sus creencias, construyan conocimiento colaborativo y fortalezcan su comunidad de aprendizaje en el marco de la Nueva Escuela Mexicana (NEM).
La pregunta no es si la intención es válida —lo es—, sino si el diseño, el tiempo y las actividades propuestas permiten realmente que eso ocurra en la escuela real. Porque una cosa es hablar de comunidad desde el documento y otra muy distinta es sostenerla cuando el reloj corre, el colectivo enfrenta realidades tan distintas y la práctica cotidiana sigue esperando respuestas concretas para el aula.
Este texto no busca descalificar el taller, sino analizar con mirada pedagógica crítica sus alcances, tensiones y contradicciones, y explicar por qué, tal como está planteado, resulta excesivo en carga, ambicioso en discurso y limitado en impacto inmediato en la práctica docente.
Del discurso institucional del Taller Intensivo a la escuela real: el punto de quiebre
El diseño del Taller Intensivo parte de una lógica coherente desde el papel normativo, pero se enfrenta a una realidad escolar que no siempre cuenta con las condiciones para sostener procesos formativos de esta profundidad en tan corto tiempo. En esa brecha se juegan sus principales limitaciones.
1. Espacios y contenedores del Taller Intensivo: una arquitectura formativa que asume condiciones ideales
La Carpeta para la reflexión se organiza a partir de una lógica clara: Espacios y Contenedores. En teoría, esta estructura permitiría ordenar la experiencia formativa, integrar reflexión individual y colectiva, recuperar saberes previos, incorporar retroalimentaciones y profundizar en contenidos conceptuales.
El problema no está en la arquitectura, sino en el supuesto de base: se asume que los colectivos docentes ya operan como comunidades de aprendizaje consolidadas, con tiempo, confianza y hábitos reflexivos instalados.
En la práctica cotidiana de muchas escuelas, los llamados “contenedores” suelen convertirse en:
- Lecturas apresuradas
- Referencias que se mencionan, pero no se discuten
- Insumos que se quedan en el papel
La reflexión individual se acelera, la colectiva se fragmenta y la recuperación de trayectorias previas se reduce a un recuento superficial. No por falta de compromiso docente, sino porque el tiempo no alcanza para sostener procesos de esta profundidad.
Aquí aparece la primera tensión estructural del taller: se diseña para la escuela ideal, no para la escuela que existe.
2. Propósitos formativos del Taller Intensivo: metas de largo aliento concentradas en dos días
El propósito general del taller es claro y potente: que maestras y maestros analicen los procesos que dinamizan la conformación de comunidades de aprendizaje mediante una reflexión colectiva, crítica y situada, para transformar su práctica en el marco de la NEM.
El propósito específico va aún más lejos: problematizar la práctica, identificar marcos de actuación y generar propuestas colaborativas.
Todo esto es deseable. El problema es el tiempo.
Estos no son propósitos de un taller intensivo; son propósitos de procesos formativos sostenidos, acompañados, con seguimiento y con tiempos de maduración. Pretender alcanzarlos en dos jornadas implica reducirlos a ejercicios formales que simulan profundidad, pero rara vez la alcanzan.
La problematización no surge por formato.
Y la colaboración no se decreta desde un cronograma.
3. Espacio 1 del Taller Intensivo: Huella colectiva y sus límites en la práctica
El primer espacio parte de una premisa correcta: la mayoría de los profesores trabaja de manera individual y es necesario avanzar hacia comunidades de aprendizaje que promuevan el intercambio de saberes, la confianza y el trabajo colaborativo.
La actividad central —construir un trayecto de avance del colectivo— solicita representar:
- Participación
- Roles
- Formas de interacción
- Actividades realizadas
- Conflictos y soluciones
- Tipo de conocimiento construido
- Fuentes de aprendizaje
- Seguimiento de compromisos
Todo en un solo ejercicio.
Aquí el problema no es conceptual, sino didáctico. La actividad es técnicamente compleja, cognitivamente demandante y metodológicamente confusa para realizarse en el tiempo disponible y sin mediación suficiente.
En gran parte de los colectivos, el resultado no es una comprensión más profunda de su proceso, sino un mapa apresurado que cumple con la consigna, pero no genera análisis real. El riesgo es claro: convertir una actividad con alto potencial formativo en un trámite más del taller.
4. Espacio 2. La práctica docente bajo la lupa: demasiada teoría, poca transferencia
Este espacio es, quizá, el núcleo conceptual más fuerte del taller… y al mismo tiempo el más problemático.
Se propone analizar la práctica docente desde múltiples dimensiones, contrastar discurso y acción, identificar teorías implícitas y vincular todo ello con la NEM. Para ello, se recurre a actividades como recortar oraciones, clasificarlas por dimensiones, dialogar en plenaria y resignificar la práctica.
Este tipo de trabajo es propio de:
- Procesos de formación continua prolongados
- Seminarios de análisis pedagógico
- Acompañamientos reflexivos continuos
No de un taller intensivo con tiempos limitados y colectivos con visiones encontradas.
El resultado frecuente es una reflexión interesante, pero difícilmente traducible en decisiones pedagógicas inmediatas. Mucha conceptualización, poca acción concreta en el aula.
Todo esto ayuda a entender por qué, aun siguiendo puntualmente la Carpeta para la reflexión, muchos colectivos salen del taller con acuerdos generales y bien intencionados, pero con pocas decisiones claras que realmente transformen la planeación, la evaluación o la intervención pedagógica en el aula. La reflexión ocurre, pero la práctica cotidiana sigue esperando respuestas más operativas.
5. La práctica docente a la luz de la NEM: cuando el análisis se queda en el plano declarativo
El ejercicio de vincular la práctica docente con los ejes y principios de la Nueva Escuela Mexicana es necesario y pertinente. Sin embargo, nuevamente se enfrenta al problema del tiempo y de la profundidad.
Se formulan preguntas potentes:
- ¿Cómo se resignifica el tema?
- ¿Qué creencias se interpelan?
- ¿Cómo se toman decisiones pedagógicas?
Pero sin acompañamiento ni continuidad, estas preguntas suelen quedarse en el plano del discurso compartido, no en la transformación permanente de la práctica.
6. Espacio 3 del Taller Intensivo: saber, conocimiento y creencias en tensión
La distinción entre conocimiento, saber y creencias es conceptualmente rica. Reconoce el valor de ese saber que no se dice, pero se hace, de la experiencia y de las convicciones que orientan la acción docente.
El problema vuelve a ser el mismo: demasiados conceptos, demasiadas actividades y muy poco tiempo.
Cartografías del aprendizaje, cajas de desafíos comunes, construcción de propuestas… todo concentrado en una misma jornada. El riesgo es la saturación cognitiva del colectivo y la pérdida de foco en lo esencial: mejorar la práctica cotidiana en el aula.
7. Espacio 4. Caligrama de la comunidad: lo simbólico no siempre transforma
El cierre del taller apuesta por lo simbólico: dinámicas lúdicas, caligramas, frases compartidas y compromisos colectivos.
Estas actividades pueden fortalecer el sentido de pertenencia, pero no sustituyen el trabajo pedagógico profundo. Cuando lo simbólico no se articula con acciones concretas, corre el riesgo de convertirse en un cierre emotivo sin continuidad real.
8. El colofón del Taller Intensivo y su gran paradoja
El cierre del documento reconoce algo clave: la comunidad de aprendizaje no es un punto de llegada, sino un proceso continuo.
Y aquí aparece la gran paradoja que atraviesa todo el taller:
Se reconoce que la comunidad se construye en el tiempo, pero se pretende impulsarla mediante un taller intensivo.
Esta contradicción no es menor; explica buena parte de sus límites.
La comunidad de aprendizaje no se construye con formatos ni talleres intensivos, sino con tiempo, acompañamiento y condiciones reales de trabajo docente.
Este Taller Intensivo no es un caso aislado. Forma parte de un entramado más amplio de decisiones, diseños normativos y apuestas pedagógicas que atraviesan a la Nueva Escuela Mexicana y que, una y otra vez, muestran una misma tensión: la distancia entre el discurso institucional y las condiciones reales de la escuela.
Esa tensión —entre lo que se propone desde el documento y lo que puede sostenerse en la práctica— ha sido analizada a fondo en la serie “Nueva Escuela Mexicana: Áreas de Oportunidad”, donde se revisan críticamente los principios, metodologías y dispositivos que hoy estructuran la política educativa, no para negarlos, sino para evidenciar dónde se frenan, por qué y con qué consecuencias para el aula.
El Taller “Ser y hacer en comunidad de aprendizaje” confirma lo que la serie ha venido mostrando: la transformación educativa no se logra acumulando formatos, talleres o consignas, sino revisando con honestidad las condiciones reales en las que el magisterio trabaja y aprende en colectivo.
Serie Completa Aquí.
Conclusión: por qué la comunidad de aprendizaje no se construye en dos días
El Taller Intensivo “Ser y hacer en comunidad de aprendizaje” encuentra su mayor obstáculo no en lo que propone, sino en el cómo y el cuándo de su propuesta.
Sus intenciones son legítimas y su marco conceptual es sólido, pero su diseño exige demasiado para el tiempo disponible y minimiza la complejidad de la práctica docente real.
La comunidad de aprendizaje no se decreta en dos días. Se construye con procesos continuos, con acompañamiento, con menos actividades y más profundidad, con menos formato y más sentido pedagógico.
Si algo deja claro este taller es que la transformación de la práctica no cabe en una agenda saturada, y que escuchar a la escuela real sigue siendo la tarea pendiente más urgente del sistema educativo.
Ese es el verdadero desafío.
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🗣️Conversemos:
👉 En tu colectivo, ¿la comunidad de aprendizaje se construye de verdad o se da por hecha en el papel?
👉 ¿El Taller Intensivo les permitió tomar decisiones concretas para el aula… o se quedó en acuerdos generales y buenas intenciones?
👉 ¿Qué tensiones reales aparecieron cuando el discurso institucional bajó al consejo técnico y a la práctica cotidiana?
Hablar de ser y hacer en comunidad no es cumplir una consigna: es nombrar lo que sí funciona, lo que no, y lo que el sistema sigue sin resolver en la escuela real.
Ahora que has recorrido el Taller Intensivo desde la escuela real, la invitación no es a cumplir el formato, sino a rescatar lo que sí aporta sentido y cuestionar lo que no dialoga con tu práctica cotidiana.
Ahí comienza el verdadero trabajo pedagógico.
¡Un abrazo! 🚀

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